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jueves, 16 de junio de 2011

Susan Sontag y la fotografía

¿Ya resulta imposible imaginar nuestro modo de pensar sin las fotos? Hace treinta años, Susan Sontag publicó una serie de ensayos en los que analizaba el papel de la fotografía en el mundo desde las perspectivas más diversas. Dijo que la fotografía se ha transformado en uno de los medios principales para experimentar algo, para dar una apariencia de participación. Una fotografía no es el mero resultado del encuentro entre un acontecimiento y un fotógrafo; hacer imágenes es un acontecimiento en sí mismo, y uno que se arroga derechos cada vez más perentorios para interferir, invadir o ignorar lo que esté sucediendo. Nuestra percepción misma de la situación ahora se articula por las intervenciones de la cámara. Fotografiar es esencialmente un acto de no intervención. Parte del horror de las proezas del fotoperiodismo contemporáneo tan memorables como las de un bonzo vietnamita que coge el bidón de gasolina y un guerrillero bengalí que atraviesa con la bayoneta a un colaboracionista maniatado proviene de advertir cómo se ha vuelto verosímil, en situaciones en las cuales el fotógrafo debe optar entre una fotografía y una vida, optar por la fotografía.

Imágenes peligrosas... y mentirosas

Fue en febrero de 2005 cuando las tres principales agencias de fotografía del mundo, AP, AFP y Reuters, distribuyeron una fotografía de un soldado norteamericano secuestrado en Irak que, después de unas horas, se supo que se trataba de un muñeco 'madelman'. La fotografía fue descargada de una página web del islam en la que amenazaban con matar al soldado en 72 horas si no se ponían en libertad los presos iraquíes. Las dudas sobre la credibilidad de la imagen se basaron en que, por un lado, el Pentágono afirmaba que en esos momentos no había ningún soldado estadounidense desaparecido en Irak, y por otro, el director de marketing de la empresa Dragon Models USA Inc aseguraba que la imagen del soldado se parecía mucho a uno de los modelos que comercializa la compañía. Resulta ser que el muñeco, que se llama 'Cody', tiene exactamente el mismo uniforme que luce el soldado de la fotografía y, como si esto fuera poco, la ametralladora que en la foto apunta al soldado, las rodilleras y el chaleco antibalas vienen como complemento del muñeco. Pero todo corre a grandes velocidades en el mundo de Internet y numerosos medios de comunicación de todo el mundo, entre ellos The New York Times, ya habían publicado la noticia del soldado secuestrado. Asumiendo el grave equívoco, Santiago Lyon, director de fotografía de AP, dijo: "No es la primera vez que gente desconocida intenta engañarnos a través de Internet. Hay que ser extremadamente cautelosos con las imágenes que no tienen garantías. Internet tiene mucho peligro y estas cosas animan a otros a hacer lo mismo".

Dar la vida por la imagen

Fue en 1993 cuando el fotógrafo sudafricano Kevin Carter tomó en Sudán la imagen de Kong Nyong, una niña desnutrida, con un buitre a punto de acecharla por detrás. La fotografía fue publicada por The New York Times y al año siguiente Carter ganó el premio Pulitzer por dicha imagen. Pero la presión de la crítica fue más y el fotógrafo se suicidó dos meses después de recibir el premio. La opinión pública entendió la foto como una alegoría de lo que sucedía en Sudán: la niña representaba la pobreza, el buitre era el capitalismo y Carter era la indiferencia del resto de la sociedad. La pregunta de por qué se suicidó es más fácil de responder que la de por qué no ayudó a la niña. El hombre se encontró en una encrucijada en la que se vio obligado a elegir...y no dudó. Por eso no nos extraña que en su carta de suicidio haya escrito: "Estoy atormentado por los recuerdos vividos de los asesinatos y los cadáveres y la ira y el dolor [...] del morir del hambre o los niños heridos".